
- Amor, ¿qué querés?
- Nada, no sé, no tengo tanta hambre, además acordate que estoy a dieta, no sé para qué venimos a este lugar ...
- Bueno... eh... yo quiero un combo uno con papas y gaseosas grandes, y de postre quiero un batido de frutilla. ¿Amor?
- Dame una hamburguesa con queso.
- ¿Estás segura?
- Sí
- ¿No querés una gaseosa, un jugo, papas pequeñas?
- Ya te dije que no.
- Eso es todo señorita.
Llega el pedido, él desenvuelve la hamburguesa le coloca todos los ingredientes, le da un buen mordisco, se bebe un trago de su gaseosa y justo cuando va a proceder a tomar una de sus papas, te mira... vos con cara de: ¡que hambre tengo, pero no puedo porque en dos semanas se casa la prima de mi amiga y el vestido no me va a quedar bien!
-Amor... queres algo...
-No
Le das ofendida un mordisco pequeño a tu insípida hamburguesa.
Nuevamente él se distrae con su combo, hasta que nuevamente te pilla suspirando.
-Amor...
-Amor, ¿puedo probar unas papas?
Él no sabe si mirarte con una cara de odio o decirte: ¡te dije! Te acerca su porción de papas.
-¡¿Por qué le pusiste tanto ketchup?!
-Amor, a mí me gustan así las papas (si hubieras pedido las tuyas no le ponías nada)
-No son ricas así. Dame un poco de tu gaseosa, para sacarme este sabor.
Justo cuando él se la estaba llevando a la boca. La baja de golpe y suena fuerte en la mesa.
-Señorita, ¿me trae otra por favor?
-¿Para qué vas a comprar otra si ya compraste la extra grande? Deja nomás señorita.
-¿No te das cuenta que ya le pedí?
-Pero va a sobrar todo.
-No importa (prefiero que sobre)
Terminaste de comer toda tu hamburguesita, él como tiene dos gaseosas más su combo extra grande va más lento.
Le miras con cara de aburrimiento mientras mastica cada uno de los elementos de su combo.
-¿Queres otra amor? Parece que te quedaste con hambre.
-No hace falta, invitame nomás un mordisco de la tuya...

No hay comentarios:
Publicar un comentario