lunes, 18 de agosto de 2008

Y ahora ¿qué rumbo vas a tomar?


Estás por cumplir 35, cada vez te ves más gorda, tu marido se enoja si no comes todo lo que él cocina, claro, el maldito no engorda un gramo y come como una bestia. Tus amigas que dicen que te vendría bien un cambio de look, no saben como decirte que estás hecha una vaca. Ahora sí tus familiares no tienen pelos en la lengua: “que gorda estás, deberías cuidarte más, mira que tu marido está muy churro ahora”

Tus dos hijos varones están fuera de control, el mayor que todavía no termina de entrar en la edad del pavo y el segundo que cree que vive en una serie de dibujos animados. No pueden pasar 5 minutos juntos, pero no pueden despegarse uno del otro. ¿A quién se le habrá ocurrido tener dos hijos?!

Tu empleada, que no solo no sabe cocinar, ni limpiar como se debe, siempre terminas limpiando vos, porque ya no sabes más como explicarle como se limpia el inodoro, para lo único que si funciona es para enviar mensajes por celular a diestra y siniestra, siempre tiene algún pariente enfermo o alguna deuda que pagar, y claro, no tiene banco así que todo se lo tenes que bancar vos, claro como vos no laburas, tenes que hacer lo mejor para administrar la poca plata que te pasa tu marido que tampoco tiene un trabajo fijo que digamos. Al parecer es aquí donde detectamos el problema de fondo: DINERO.

El círculo vicioso es imparable, no podes trabajar porque estás estudiando, nunca podes terminar de estudiar, porque a mitad de carrera siempre surge algo que hace que lo dejes una vez más y te pongas a laburar en algo que odias, pero da algo de dinero. Él no puede estudiar, porque siempre pone como excusa que vos tenes que terminar primero la carrera para luego empezar él la suya, ¿cómo si de vos dependiera que este burro logrará aprender algo? Detectamos otro problema: INSEGURIDAD.

Tu inseguridad crece, pensas que ya no le sos atractiva, si no te equivocas probablemente ya te lo haya dicho, pero claro tu mente es tan rápida que seguramente ya lo bloqueó para no hacerte sufrir más de la cuenta. Entonces te propones a hacer dieta, bueno eso influye un tanto en la economía familiar, pero bueno peor sería perder al marido. Comes dos lechugas y un tomate, te morís de hambre y tu humor es de mierda: MAL HUMOR.

Vas caminando al gimnasio y cuando llegas ya no tenes ganas de subir a ningún aparato y claro miras a las demás con tanta energía, buena ropa deportiva y un físico envidiable, tus ganas siguen por el piso, haces tu mayor esfuerzo y no hay recompensa. Evidentemente estas “trophy wives” han pasado antes por el cirujano, cosa que te molesta de sobremanera, porque por más que lo intentes NUNCA tendrás ese tipo de físico, lo único que no les envidias es la cantidad de agua oxigenada que gastan en forma mensual. Te frustas y volves a atacar la heladera: INCOSTANCIA.

Para ser una mina más copada le decis a tu marido, que en varias ocasiones ya te había tirado onda de un menage a trois que está todo bien salir con otra gente, o que esta vez sí te animas para su cumpleaños darle ese “famoso regalo”pensas en el fondo que él te va a decir “no mi amor no es necesario, yo te quiero solo a vos”, es más siempre te dijo que serías por siempre el amor de su vida y que quiere envejecer a tu lado. ¿Por qué por ejemplo no se te ocurrió alquilar una porno o llevarlo a algún telo y practicar con él esa posición que taaanto les gusta a los hombres? ¿Ves que sos nomás tonta? DOBLE INSEGURIDAD.

Queres estar sola, pero te moris de miedo si él no llega a casa temprano, mil y una ideas pasan por tu cabeza, habrá chocado, se encontró con una mina, los amigos van a chupar con él hasta la mil y una y si vuelve a las drogas. Nena NO sos su mamá! Para completar no te llevas bien con tu SUEGRA, sin embargo, tu vieja a él lo ADORA. Siempre está defendiéndolo atacandote y recordandote toooodos tus defectos. No te preocupes, algún día llegarás a ser igualita a ella y allí la comprenderás, espero que para ese entonces, alejes todo tipo ideas de autoeliminación. LAS ARMAS EN LA CASA SON UN PELIGRO.

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